Estaba
sonámbula y con los ojos grises y la materia de mi vida en constante
deteriodo, fue
cegante y ruidosos, no
entendí,
desperté y la lluvia
había comenzado a caer entre espasmos me
levante llena de bichos en mi mente y mis labios, recorrieron cada fragmento de mi
piel, depositaron sus
huevecillos descubrí que me gustan las
catarinas tanto como el sabor helado de una paleta de vainilla, me gustan el aroma
grisáceo de las flores y el temor de la densidad, tenia miedo, un miedo cristalino, pero
recordé lo que era soñar mientras la costillas se rompen y me
decostruyen.
Medite un segundo pero fue peor,
yacía mi cuerpo sin forma en una carreta de girasoles y en ella estaba mi solitario fantasma cubierto de una
sustancia rara, era la mujer de aire, l
a la mujer sin
música, como
perdí mi componente sonoro, como
perdi mis idas y como
perdi mi instinto de
creación, estaba
cubierta de flores amarillas, flores que me
quemaban, me hacia pequeña y me devoraban, tenia miedo, pero estaba en un sueño pero no
estaba dormida
visitandome, ,
estaba llena de hombres fantasmas, en otro estado, en un estado intermedio,
estaba flotando entre el hilo,
estaba llena de
fantasmas, hombres del pasado, estaba con ellos, no tenia rostro, no tenia idea de lo que representaban en mi, no
sabían hasta que punto los
quería en mi, pero
estaba quitan dome las flores amarillas no
quería que ahogara mi ideales en
ningún tinto o
fragancia desconocida
quería que
plasmara agunas triangualares, recuerdo horizontales y dolores
punsantes que no fueran capaz de construir nada,
quería volver a escribir eso sin palabras y sin la idea de, sin ser
inconsciente,
quería transformar un poco mas mi cuerpo en algo
diferenteY que descubro lo que realmente estaba
sintiendo, era un deseo reprimido, un deseo
inconsciente, el deseo de encontrar a
Juan del jarro en
Zaragoza, en plaza del carmen o en la vida diaria,
quería querer a ese
vagabundo fantaseoso.