El viernes fue el comienzo de la lluvia de agosto en mi cabeza, me acorde tanto de las sales y el deseo de partir de san Luis con esa danza curiosa y esa música de hemisferio izquierdos, me acorde de el lugar secreto: el puente donde alguna vez me senté a mirar carros desde lejos, nunca logre escupir demasiado fuerte para que mi saliva chocara con ese puente, pero lo más curioso de ese día de mares pasados y memorias, fue esa sonrisa que me dio al conocer la furia de la música, esa música que nos rompía la atención y mismo modo nos conectaba con esa sensación de alivio, de no perder las ganas de seguir en el mismo juego, sigo apostando que yo me voy a ir primero de san Luis, y no porque no tenga lugares donde estar, no porque no sueñe con los laberintos y los bares de dudosa claridad, sino que busco un instante de locura que las letras me hacen, ese reventar las tripas y las venas, esas cargas de nostalgia por conocer el cielo de Etiopía y el sabor del viento de una ciudad contaminada, y el pensar no me detendré en el abismo del ruido, seguiré en busca de mi propio sonido de ilusiones y letras para hacer mi cuento, la historia que solo yo conoceré, el relato, no detendré aunque me sangre la nariz y se rompa el silencio en la espalda, no detendré porque no habrá más buenos en mi vida y no abra resignación, de todos modos no tengo nada que perder
domingo, 25 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
¿Te acuerdas cuando nos conocimos? ¿Te acuerdas cuando las miradas se volvieron azufre y los labios de tierra? ¿Cuándo las palabras emanaron oxigeno y el aire se volvió de metal? Lo recuerdas o lo has olvidado, somos de una esencia parecida al carbón, de piedra y al mismo tiempo somos como las frutas, acidas y extrañas en mundo que se volvió nuestras memorias. —Dijo ella.
Éramos la familiaridad de nuestro mundo —dijo el individuo —Recuerdo muchas cosas, o situaciones, pero no tengo clara la idea de cuándo nos conocimos, sé que alguna forma todos estamos conectados por una fuerza magnética que rompe los cartones y las paredes de la convivencia social.
El primer encuentro fue casual, no tenia relevancia, solo había voces y falta de imaginación en sus palabras, sonoras, absurdas y fuera de lugar, pero aún así ella lo miraba, veía como su ojos se había ausentado en una plática que no tenía nada ver con ellos, pero le intrigaba los pensamiento del desconocido individuo que devora una panecillo en la mesa contraria.
El por su parte sentía la mirada y la fragancia de ella, cercana a su cerebro, quería acercarse de una forma circular, sin que ella se molestaras o temiera de él. La ansiedad comenzó correr en sus venas como un fluido ajeno y corrosivo que le exploto en la mirada.
sonrió como si hubiera sentido el mareo y el asco de él en sus entrañas, sintió la suavidad de una fragancia que se vertió en el manantial de ideas, la muerte de las flores la conmovían hasta el punto de devorar a aquel aroma que se desprendía de la realidad, ese fluido se introducía en su laberinto, en su nariz hasta que tocaba con fuerza las neuronas, eso lo hacía crear imágenes, que carecían de sonido pero no de texturas
De esas texturas emanaban los recuerdos, frases, palabras, monotonía, dispersión, había algo en su mirada que lo hacía querer soñar el aire. El ritmo era acelerado, en su cara no había fuerza, ni movimiento, o sentido, pero aún sus venas estaban tan verdes y congestionadas de sangre que le daba vida sus articulaciones, pero su aliento estaba crudo, lejos ella y hacia querer experimentar en movimientos.
Él soñaba con abrí un gran agujero en la sala del universo, ser en la materia el dolor del nacimiento, el creador de las voces que tenia encerradas en el cráneo, eran parte de su esencia que se cristalizaba en dos, una esencia virtual.
Él gritaba con ellos, amaba con ello y de ellos generaba patrones de miradas, todas distintas entre sí, confusos, diferentes. Así esperaba con el silencio que llevaba dentro de una cajita de uranio, tenia azufre en las venas, tantas sustancias que no eran parte de su sistema, él estaba roto como se rompen las ideas, no existía porque había olvidado a que huelen las flores
Ella mataría por devorar las líneas de tu mano, por atacar a vagabundo que se encuentra encerrado en el sótano de él
Que sientes, pensó él
Dolor, sintió ella
Ambos se levantaron de sus sillas y salieron del restauran como atraídos por una fuerza ajena ellos…
El señor de las alusiones se sentó en la sala de mi casa, pensó ella, siempre fue un individuo lleno de aire, un individuo lleno de fuego, tenía las arterias perturbadas y la sangre sucia por tantas bacterias que se alimentaban de su perturbación.
El aprendió a escribir lo que sus oídos eran incapaces de comprender, la situación que le había provocado un ruido en la mente, sintió él que ella era el ruido que necesitaba para generar vida, para dejar de ser azufre, para dejar de matar pero…
Nunca volveré a verte, nunca más sabrás de mí, nunca más serás parte de mí, será lo que fue, es triste saber que eres parte de una ilusión, le dijo ella y se marchó.
Éramos la familiaridad de nuestro mundo —dijo el individuo —Recuerdo muchas cosas, o situaciones, pero no tengo clara la idea de cuándo nos conocimos, sé que alguna forma todos estamos conectados por una fuerza magnética que rompe los cartones y las paredes de la convivencia social.
El primer encuentro fue casual, no tenia relevancia, solo había voces y falta de imaginación en sus palabras, sonoras, absurdas y fuera de lugar, pero aún así ella lo miraba, veía como su ojos se había ausentado en una plática que no tenía nada ver con ellos, pero le intrigaba los pensamiento del desconocido individuo que devora una panecillo en la mesa contraria.
El por su parte sentía la mirada y la fragancia de ella, cercana a su cerebro, quería acercarse de una forma circular, sin que ella se molestaras o temiera de él. La ansiedad comenzó correr en sus venas como un fluido ajeno y corrosivo que le exploto en la mirada.
sonrió como si hubiera sentido el mareo y el asco de él en sus entrañas, sintió la suavidad de una fragancia que se vertió en el manantial de ideas, la muerte de las flores la conmovían hasta el punto de devorar a aquel aroma que se desprendía de la realidad, ese fluido se introducía en su laberinto, en su nariz hasta que tocaba con fuerza las neuronas, eso lo hacía crear imágenes, que carecían de sonido pero no de texturas
De esas texturas emanaban los recuerdos, frases, palabras, monotonía, dispersión, había algo en su mirada que lo hacía querer soñar el aire. El ritmo era acelerado, en su cara no había fuerza, ni movimiento, o sentido, pero aún sus venas estaban tan verdes y congestionadas de sangre que le daba vida sus articulaciones, pero su aliento estaba crudo, lejos ella y hacia querer experimentar en movimientos.
Él soñaba con abrí un gran agujero en la sala del universo, ser en la materia el dolor del nacimiento, el creador de las voces que tenia encerradas en el cráneo, eran parte de su esencia que se cristalizaba en dos, una esencia virtual.
Él gritaba con ellos, amaba con ello y de ellos generaba patrones de miradas, todas distintas entre sí, confusos, diferentes. Así esperaba con el silencio que llevaba dentro de una cajita de uranio, tenia azufre en las venas, tantas sustancias que no eran parte de su sistema, él estaba roto como se rompen las ideas, no existía porque había olvidado a que huelen las flores
Ella mataría por devorar las líneas de tu mano, por atacar a vagabundo que se encuentra encerrado en el sótano de él
Que sientes, pensó él
Dolor, sintió ella
Ambos se levantaron de sus sillas y salieron del restauran como atraídos por una fuerza ajena ellos…
El señor de las alusiones se sentó en la sala de mi casa, pensó ella, siempre fue un individuo lleno de aire, un individuo lleno de fuego, tenía las arterias perturbadas y la sangre sucia por tantas bacterias que se alimentaban de su perturbación.
El aprendió a escribir lo que sus oídos eran incapaces de comprender, la situación que le había provocado un ruido en la mente, sintió él que ella era el ruido que necesitaba para generar vida, para dejar de ser azufre, para dejar de matar pero…
Nunca volveré a verte, nunca más sabrás de mí, nunca más serás parte de mí, será lo que fue, es triste saber que eres parte de una ilusión, le dijo ella y se marchó.
martes, 6 de enero de 2009
Cuando te leo después de años de increíble locura entre pasadizos y memorias, me acuerdo de los sueños que tuvimos, de las ironías que nos han hecho cómplices de la muerte, somos amigos y al mismo modos nos gustaba devorar nuestra sangre, alimentarnos con nuestras propias bacterias, te acuerdas de los cerros que subimos y de Guanajuato, de los laberintos y los libros de pasiones ocultas y disfrazas, de emociones confusas, no fuimos ni seremos nada de nuevo, ya no sé donde estas, ni que te película te gusta ver en el cine, nunca volvimos a ser el infinito
Apoco te gusta mirar el cielo
domingo, 4 de enero de 2009
Ayer camine en las vías de un tren rojo y viejo, de esos de aire y aceite, los que viven de presión y anda a su propio ritmo, en esos que ya no existen, pero que viven en frente de piedras, de pesadillas y soledad, de movimiento y aire ficticio. Esos de vapor que supondrían morirán ante el ocaso del sol y se perderían entre girasoles.
Pensé en el camión amarillo y la caída del silencio, del la sangre que salio de mi cuerpo como el escape de una jeringa, pensé en ello, fue como descubrir que mi cuerpo lo habitan termitas y roedores, que busca encontrar el sueño de los solidos para no morir,
Entoces pienso quizas la realidad este atacando entre mi falta de silencio, o solo es un modo de seguir en el mismo viaje, en el mismo intinto de seguir en la nube morada que va en un viaje vagabundo, un viaje de traer piedras en los bolsillos, pasta de dientes en la mochila y agua de limon para no perder el contacto con la realidad.
Quizas sea el momento ed seguir entea enredadera de avejas y silencios postergados, es el momento de ser parte del arcoris y los girasoles, de las avispas y de la extraña sensacion de que los sueños no tiene que haber hospitales siquitricos ni adioses innecesarios, aunque aveces solo hay que decir nos vemos y que el mundo te de la felicidad espero que asi sea
Pensé en el camión amarillo y la caída del silencio, del la sangre que salio de mi cuerpo como el escape de una jeringa, pensé en ello, fue como descubrir que mi cuerpo lo habitan termitas y roedores, que busca encontrar el sueño de los solidos para no morir,
Entoces pienso quizas la realidad este atacando entre mi falta de silencio, o solo es un modo de seguir en el mismo viaje, en el mismo intinto de seguir en la nube morada que va en un viaje vagabundo, un viaje de traer piedras en los bolsillos, pasta de dientes en la mochila y agua de limon para no perder el contacto con la realidad.
Quizas sea el momento ed seguir entea enredadera de avejas y silencios postergados, es el momento de ser parte del arcoris y los girasoles, de las avispas y de la extraña sensacion de que los sueños no tiene que haber hospitales siquitricos ni adioses innecesarios, aunque aveces solo hay que decir nos vemos y que el mundo te de la felicidad espero que asi sea
sábado, 27 de diciembre de 2008
El final se volvió disperso, se acaba otro año, este fue diferente a todos los anteriores, yo lo veo como la descontruccion de mi ser, aquel callado y ambiguo material con carga de nostalgia, obsesionado por la soledad, para encontrarme con aquel que admira los instante y recuerda los fluidos con dulzura, aquel personaje que se irió con la fuerza del destino y lastimo con la ironía del aire, aquel que perdió su masa corporal y la sensación de cuidado, aquel que dejo de ser opaco para volverse azul de emociones, y que tiene un moretón del tamaño del adiós, dono su sangre al silencio para que este se hiciera morado, ya no sabe que pasa, ni entiende que siente, solo recuerda que el aire es tan transparente como su mirada que no mira sino que se ausenta con el suspiro de lo salado.
Pero, la bruma del sabor de la ansiedad, de la mirada que no retuerce el equilibrio entre sus componentes humanos, esa sangre y esa bacteria de memorias que le aplastan las ilusiones y le recuerda que la realidad es un bálsamo de situaciones que no siempre hace sonreír sino que a veces nos hacen callar.
Hoy es tiempo de callar las obseciones y el dolor fantasmal del pasado, es tiempo de quebrantar las leyes de la física y la realidad para crear el recoveco de lo insospechado, para crear la ausencia de la carencia de la imaginacion, es el momento de enfrentar el dragón y la ruptura de la emociones, es el momento de partir del interior...
o sabe, solo hay que seguir en la búsqueda del recuerdo de la mirada silenciosa
Pero, la bruma del sabor de la ansiedad, de la mirada que no retuerce el equilibrio entre sus componentes humanos, esa sangre y esa bacteria de memorias que le aplastan las ilusiones y le recuerda que la realidad es un bálsamo de situaciones que no siempre hace sonreír sino que a veces nos hacen callar.
Hoy es tiempo de callar las obseciones y el dolor fantasmal del pasado, es tiempo de quebrantar las leyes de la física y la realidad para crear el recoveco de lo insospechado, para crear la ausencia de la carencia de la imaginacion, es el momento de enfrentar el dragón y la ruptura de la emociones, es el momento de partir del interior...
o sabe, solo hay que seguir en la búsqueda del recuerdo de la mirada silenciosa
sábado, 20 de diciembre de 2008
Después de haber devorado mil veces la misma máscara, el recuerdo se volvió absoluto, la nostalgia, el deseo y las letras dejaron de ser opacas y la desconstrucción del muro de la ansiedad comenzó a escurrir entre las paredes de la vaguedad para dar comienzo una idea muerta, su sentido de la vida se evapora como tierra en el cerebro, fue impulsos de sentidos, el mundo se bombardeo a él solo, la misma mirada de ansiedad recorrieron los callejones, suturas mal hechas y recuerdo adversos, nadie podía constituir el caos en sí mismo.
Imaginarse en una burbuja de ideas, lo hicieron corromperse entre los extraños de cabellos dorados, fue como arrancarse la ideas por los ojos, destruir cada pedazo de mirada para darse cuenta que la percepción es una cosa espantosa. No tiene el sentido habitual de la nostalgia, la percepción devora ríos y mata deseos
imaginarte que era el sentido, la sensación de descubrir cosas en nuestro camino oscuro, en donde nos dimos cuenta que no éramos seres que no entendían a la realidad. La mirada emanaba locura, Y el silencio pesadez, la locura de crear sentido a una realidad que no es nuestra, una realidad que le inventamos el nombre de mundo, esa realidad que aparecía como polvo en la mirada que no nos dejaba soñar nos mataba lentamente como un impulso inmaterial, como el sueño del adiós, era una realidad que pintaba viveros y laberintos mágicos, una realidad que nos desconcertaba y al mismo tiempo no tenía sentido, era la realidad más absurda que pudimos crear, una realidad donde existe el destino, donde los seres son universales y no mira más allá de su egoísmo, donde el silencio se expande como una fruta dorada y la mirada de justicia no existe, es el universo de gusanos ciegos y sordos, que no se cansan de ser alimentados con la perturbación de las ondas sonoras, esa realidad que experimenta con el deseo,
¿dime qué demonios es la realidad?
Imaginarse en una burbuja de ideas, lo hicieron corromperse entre los extraños de cabellos dorados, fue como arrancarse la ideas por los ojos, destruir cada pedazo de mirada para darse cuenta que la percepción es una cosa espantosa. No tiene el sentido habitual de la nostalgia, la percepción devora ríos y mata deseos
imaginarte que era el sentido, la sensación de descubrir cosas en nuestro camino oscuro, en donde nos dimos cuenta que no éramos seres que no entendían a la realidad. La mirada emanaba locura, Y el silencio pesadez, la locura de crear sentido a una realidad que no es nuestra, una realidad que le inventamos el nombre de mundo, esa realidad que aparecía como polvo en la mirada que no nos dejaba soñar nos mataba lentamente como un impulso inmaterial, como el sueño del adiós, era una realidad que pintaba viveros y laberintos mágicos, una realidad que nos desconcertaba y al mismo tiempo no tenía sentido, era la realidad más absurda que pudimos crear, una realidad donde existe el destino, donde los seres son universales y no mira más allá de su egoísmo, donde el silencio se expande como una fruta dorada y la mirada de justicia no existe, es el universo de gusanos ciegos y sordos, que no se cansan de ser alimentados con la perturbación de las ondas sonoras, esa realidad que experimenta con el deseo,
¿dime qué demonios es la realidad?
martes, 9 de diciembre de 2008
el ruido de la armoniosa locura me despertó entre los arcoíris y las series de ciencia-ficción, ahí encontré habitantes dorados y camiones amarillos de resignación, iban silencios entre la locura del aire, y la molesta avenida del caos, ellos caminan entre la nocturna violencia y la sabiduría de la velocidad, se pierde como detractores y guerreros de la realidad, ellos roban la vida con pedazos de miedo y la rapidez de una ilusión, son mentirosos en esencia y no les importa perderse en la clandestinidad para robarse el aliento de la vida.
Esos habitantes de mundos dispersos violan sus ideas en busca de venganza, pero es solo el eso de una llama que no caliente sino que arde y traspase las líneas del viento, sus ecos rompen las lavas y las construcciones simbólicas, nos saben de existencia, pero están consientes que en un segundos de descuidos pueden llevarse entre sus colores la calidez de la vida.
Esos trasgresores de moléculas y materia, buscan el recuerdo de las células para construir de nuevo el camino de la sensibilidad.
¿Donde se encuentran esos seres de piyamas amarillas de vidas rojas?
Esos habitantes de mundos dispersos violan sus ideas en busca de venganza, pero es solo el eso de una llama que no caliente sino que arde y traspase las líneas del viento, sus ecos rompen las lavas y las construcciones simbólicas, nos saben de existencia, pero están consientes que en un segundos de descuidos pueden llevarse entre sus colores la calidez de la vida.
Esos trasgresores de moléculas y materia, buscan el recuerdo de las células para construir de nuevo el camino de la sensibilidad.
¿Donde se encuentran esos seres de piyamas amarillas de vidas rojas?
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